Mostrando entradas con la etiqueta estudio de fotografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estudio de fotografía. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de septiembre de 2010

Una nueva era... caminando por sueños del pasado y creando nuevos...

Hoy es de esos días que uno se siente feliz....

El mundo sonríe, los días empiezan a ser más cómodos, la rutina enseña su mejor cara...

... y cuando un fotógrafo tiene al fin su primera cámara profesional... ese es un gran día!

La pequeña 400D ha sido una gran cámara para aprender, experimentar y empezar a soñar... pero ahora le permitiré unas merecidas vacaciones, tiene que dejar paso a su hermana mayor, la 5D MarkII. Apenas la he probado y ya soy la persona más feliz del mundo! Lo que me espera por hacer con ella! 




sábado, 18 de septiembre de 2010

la mortalidad de una imagen y otros dilemas

Una de las grandes cuestiones que luchan en mi cabeza a la hora de hacer fotografías de ocio (hablando de MI ocio) es si hacerlas o no...
Hubo un momento en el que pensaba que hacer una fotografía de un momento que estás disfrutando es materializarlo y matarlo. Se me metió en la cabeza que, si hacía una fotografía de algo que nunca querría olvidar, significaba convertirla en algo que podría "tocar", que podría "modificar", podría "maltratar" e incluso podría "eliminar". Y los recuerdos tienen que vivir en nuestra cabeza, en nosotros... son únicos y nadie los siente de la misma manera...
A esto le sumaba el hecho de que, sinceramente, hacer una fotografía de un momento personal que estoy disfrutando, es matar completamente la sensación de libertad. Es cortar la carcajada sin reservas. Es dejar de vivirlo para convertirlo en foto...

Pero aún así seguía yo cuestionándome qué significa hacer una foto sobre "mi" ocio.

Estoy leyéndo a trozos un libro escrito por Susan Sontag en el que constan una serie de artículos que escribió "Sobre la fotografía". El primero de los capítulos me cautivó hablando de este tema (de una manera indirecta) diciendo que ha llegado un momento en el que vivimos las cosas para hacerles fotos y que sentimos que no hemos estado en un lugar si no las guardamos con nuestras cámaras. Me da la sensación de que tenemos que inmortalizar todos esos momento por miedo a que se nos escapen y dejen de ser reales. Ya no visitamos lugares, les hacemos fotos. No estás en París si no te has hecho una foto en la Tour Eiffel. No puedes demostrar haberte dado un paseo en góndola si no sacas la pertinente fotografía en los canales de Venecia...
Me hace gracia Sontag, nos llama "yonkis de las imágenes" y habla de la "compulsión a fotografiar" como "transformar la experiencia misma en una manera de ver (...) tener una experiencia se transforma en algo idéntico a fotografiarla. (...) Mallarmé afirmó que en el mundo todo existe para culminar en un libro. Hoy todo existe para culminar en una fotografía."

Y es cierto...

Así que mi rebeldía me llevó a dejar de hacer fotos en momentos que quería vivir. Reuniones familiares, amigos, esa  persona a la que no olvidarás nunca y que una foto sólo haría que marchitar su recuerdo... etc.

Pero el otro día me encontré con un opuesto a mi teoría improvisada. Jacques Henri Lartigue. Fotógrafo francés. Una exposición que parecía una oda a la diversión. Era un retrato de los más puros y sinceros de sus momentos más improvisados y disfrutados. Vacaciones en la playa. Vacaciones en la nieve. Viajes en coche. Mañanas de piscina con su familia. Sobremesas en restaurantes. Risas. Momentos sinceros. Habitaciones llenas de humo. Esa luz que se te escapa si no la aprovechas... Todas sus fotos me parecieron especiales y justamente porque eran esos momentos de felicidad que vives durante un momento. Y se van. Eran fotografías que habían conseguido inmortalizar esas milésimas de segundo, ese eco entre risas, antes de que se difuminaran con el ambiente... Su objetivo había sido inmortalizar sonrisas, guardándolas en una caja para que cuando alguien las destapara, le invadieran.... Y lo consiguió...

En el fondo me gusta esa idea. Y es lo que me gusta de hacer fotos. Inmortalizar esos momentos en la vida de otras personas. Regalarles lo que no ven cuando lo sienten. 

Supongo que todavía seguiré con el dilema de qué hacer, en mi caso. Hasta que llegue alguien y me diga "tú disfruta, ya hago yo las fotos"

Pero de momentos las haré yo. Así que disfrutad, que ya hago yo las fotos...


viernes, 3 de septiembre de 2010

Oferta vs. Calidad

Hay que reconocer que en España no estamos muy favorecidos en el ámbito de Fotografía de boda. No me quiero enemistar con el sector ya que quiero hacerme un hueco, pero seamos realistas, la fotografía de boda que se vende actualmente en nuestro país es una comercialización barata y artificial de lo que tendría que ser un día muy especial para dos personas. Buscando información para saber por dónde meterme en estos mundos, me he dado cuenta de que al final acaba siendo una competición por quién te ofrece más cosas por el precio más barato. Eso me hace pensar en que ya no estamos tratando con fotógrafos sino con estudios de fotografía, los cuales ofrecen una cámara para que vaya haciendo fotos durante todo el día, sin parar, y para después recopilarlas en un libro de lujo de exageradas dimensiones, en varias miniaturas del mismo, en instantaneas el mismo día de la ceremonia, etc... Eso no es fotografía, eso es la comercialización de los recuerdos de una manera muy fría y superficial.

Cuando pienso en la fotografía que quiero ofrecer a mis clientes, pienso en que ese momento es muy especial para ellos, tanto que ese día apenas "exisitirán". Lo vivirán todo a flor de piel y no se darán ni cuenta de que los minutos van pasando. No quiero que la pareja se preocupe en posar correctamente, en salir bien, en que la foto sea bonita... ese es mi trabajo... quiero que actuen con naturalidad, quiero que ella se sienta preciosa, que él se sienta cómodo, que no se preocupen por parecer o no parecer, por posar o no posar... tan solo que sean unas imágenes naturales donde se retrate lo que celebran. Fotografiar una boda no es simplemente ir allí y hacer fotos, sino que es captar la esencia y el aire que allí se respira, ese detalle personal que los novios le quieran dar a su celebración, su personalidad... Captar todo eso para que cuando miren las fotografías recuerden cada una de las anécdotas y momentos de aquel día...

Y siento que actualmente en este país, lo que se puede ofrecer en fotografía de boda prima la oferta del producto frente a la calidad. Hagamos calidad!